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Alexander Abel
Ese danés
que llegó adelantado el siglo XIX
surcando mares
y después por caminos remotos
desde el Río de la Plata o Valparaíso
o desde Lima o Porto Alegre
a lo que fue su Cóndor Huasi
unas tierras yermas
navío de alturas donde el viento canoso
es el viento de la contradicción y el desamparo
y encallar justo ahí su larga cabellera rojiza
su barba larguísima coloreada de antiguas inmolaciones
y dominar cumbres y apacibles valles
y casarse con la Felisa Leyba de la raza vieja
y engendrar animalillos suaves y feroces
bellas potrancas y potrillos velocísimos
hijo de qué deseo o desventura
ese danés corpulento y su destino
enterrados vaya a saber adónde
unciéndonos su sangre
a constelaciones extrañas
y ahora él
fuertemente dormido
ignorando que sus hijos engendraron hijos
y que éstos a su vez engendraron hijos
que escribirían su nombre
de manera indeleble
en el viento…
De: Resumen de espejos
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